Un trencito nuevo.

No sé desde cuando es que empiezo a tener memoria de las fiestas de fin de año en Cuba. Recuerdo una, cuando vivíamos en Alamar, yo estaría quizás en mis años de adolescencia… Todo en la familia parecía ir bien. Y digo parecía ir bien, porque no mucho después la vida me demostró que no era así. De pequeños no tenemos la percepción suficientemente desarrollada como para enterarnos de que estamos en el teatro, y los actores desempeñan sus roles según su experiencia y elegancia para con su propia existencia, y sobre todo, para con la de sus hijos. Parece que mi familia era muy elegante…

Ese fin de año, tengo una imagen/recuerdo muy claro, de toda la familia, feliz, haciendo un “trencito” al son de La vida es un carnaval interpretada entonces incensurablemente por Issac Delgado. 🤔 Tal vez fue ese mismo año cuando mi tío casi se da dos puñaladas él mismo, tratando de matar a la pobre puerca que mi mamá llevaba meses criando en el patio de la casa, ahí, junto al lavadero; y que dando vueltas por el piso del patio, con mi tío abrazándola revolcados en danza peligrosa, se resistía a ser el plato fuerte. La experiencia y la elegancia ganaron una vez más cuando mi abuelo acometió la tarea, cuál poderoso Thor, martillo en mano. Mi hermano y yo, niños al fin, no nos preocupábamos por cómo moría la puerquita, comíamos de lo lindo a la hora que la comida estuviera lista, y luchábamos contra el sueño (yo más que mi hermano) mirando Sabadazo.

Creo que desde ese 31 de diciembre han pasado como 20 años. ( no tengo en mi poder ninguna foto de aquellos festejos) Toda la familia se separó de sus parejas del momento, menos los abuelos, los abuelos siguen estoicos en su relación, martillo (y a veces hoz) en mano. Los hijos de los abuelos, todos se fueron de Cuba, aunque mi tío regresó hace un tiempo, parece que extrañaba el shot de adrenalina de los fines de año. 😬 Algunos de los hijos de los hijos de los abuelos, también “nos fuimos” (término que se utiliza para denominar la acción de aquellos que no en misión oficial internacionalista, van a vivir allende los mares rodeando a Cuba, aunque sea por una temporada, “se fueron” : nos vamos, nos fuimos, perdimos el derecho a todo y si no fuera porque el pasaporte nuestro lo dice, no seríamos ni cubanos, pero bueno ese es otro tema) y no sé, debe ser que cómo estamos tan dispersos, ya para mi, hace años que esa fiesta no se siente igual.

Y hablo de todo esto, pues quería que el blog este mes estuviera relacionado con las fechas que se nos vienen: las navidades, que hasta solo hace unos años empezaron otra vez a ser importantes en Cuba, pues hubo un tiempo en que no había ni dinero ni razón para ellas; (oye es que los temas se mezclan!) el fin de año, el año que se avecina. Pero consultando con mis amigas y familiares sobre el asunto a tratar en esta última entrada del 2018, todos coinciden en que debería hablar de la unidad familiar durante estas fiestas… y yo pensando: la unidad familiar como una metáfora no? 😜

(Alguna de las por-cualquier-motivo-fiestas que hacíamos entonces, qué caras!)

Mi familia aún es unida, injusto sería decir que no lo es. Cuando alguien ha tenido un problema, todo el que puede pitchear lo hace, y que no se lea en estas letras, que solo los que no están en Cuba ayudan a los que allí quedaron, porque aquellos hacen lo que sea cuando alguien de acá necesita cualquier cosa que allá es más sencillo resolver. Pero esa espina de no poder hacer más el trencito de cuerpo presente y no solo en mi cabeza, no me la saco fácilmente. Y me gustaría tanto reunir de nuevo a todos, a mi tía y primos en Miami, a mis abuelos y hermano, sobrina y primos en Cuba, a mi madre nómada, a mi prima de acá del norte cercano con su tropa, y cantar que no hay que llorar… porque este será el sexto fin de año que paso aquí, casi ninguno estuve junto a la familia o al menos una parte mayoritaria de ellos, y casi todos sucked!

(Los años nos han puesto mas Bellas 😂)

Pero bueno, soy cubana soy diferente, y no puedo tener tiempo para deprimirme; depresión, como ya he dicho antes en este blog, no es más que otra palabra desterrada, censurada, condenada y amoral 😂 en el argot del Cubano. Así que este mes de diciembre procuro pasarlo lo más “entretenida” posible, aquí te van unas ideas basadas en cosas que he hecho años anteriores y este, en caso de que no tengas la suerte grandísima de estar rodeada de tu manada cuando se complete la vuelta al sol. Esencialmente esta lista va enfocada en cosas que podrías hacer durante todo el año, pero esta temporada son aun más necesarias, pues muchas personas pueden verse alejadas de sus familias, algunas ni siquiera tienen la oportunidad de pretender en ese teatro de la vida que todo va bien, porque no es así y están necesitadas de ayuda, tienen hambre, frío.

Si haces esto en compañía de tus hijos, los enseñas a ser agradecidos para con sus familias, porque tienen la suerte de estar unidos. Les enseñarás que es lindo compartir, no porque “quedas bien” como ser humano, sino porque saber que haces bien a los demás llena de hermosa luz el corazón… a veces no tenemos mucho, pero si de ese poco que tenemos, somos capaces de compartir, se siente como si tuvieras mucho más, y lo más importante, tu mano, silenciosamente puede ayudar y dar un poco de alegría a otras personas. Y bueno, ya sé que dirás que ésta lista es de cosas que en su mayoría no podrás o no deberías hacer sólo el último día del año, por cuestión de tiempo y por cuestión de que algunas es necesario comenzarlas con algo de antelación para que cumplan su objetivo… pero no si no te alcanza el tiempo está vez, no esperes al fin de año que viene, practica en cuanto puedas!

(El cajón de Isla después de donar la mitad de sus juguetes)

1- DONA OBJETOS.

Tal vez es el momento de pasar lista a las posesiones y darte cuenta de que tienes bastante más que otras personas? Juguetes que tu hijo ya no usa, ropitas, zapatos. Tengo una lista larga de cosas que se pueden donar, pero esencialmente debo decir que viviendo acá arriba en Pennsylvania donde hace un frío terrible desde noviembre, estos menesteres los comienzo un poco antes de diciembre, así que a mediados de mes ya tengo bufandas, (este año he logrado que hasta mi suegra engrose las donaciones familiares, une a todo el que puedas!) gorros, medias que no he usado, obviamente. Puedes comprar medias calentitas por muy poco dinero, no serán de la más exuberante calidad y belleza, pero abrigan! Alguna manta que ya no uses. Los juguetes los puedes donar a daycares o jardín de niños, las mantas y ropa o zapatos puedes donarlas en Salvation Army, o Goodwill, Red Cross en caso de que tengas dudas a donde llevar estas cosas solo requieres de un par de minutos online y encontrarás toda la información.

2- DONA COMIDA.

La comida que no se echa a perder en mucho tiempo, latas de frijoles, o de frutas o vegetales, arroz, pasta, leche en polvo, chocolate en polvo, cereal. Pones todo en una caja y acércate (antes de navidad) a cualquier banco de comida, iglesia, el mismo Salvation Army organizaciones que acepten alimentos y se encarguen de distribuirlos entre las personas necesitadas, o que están en albergues o en condiciones de mucha pobreza o de desahucie.

(Foto de un café de mi barrio, Hava Java que cada año acepta donaciones y también dona para regalar a niños con problemas familiares y de vivienda)

3- APOYA A TU COMUNIDAD.

A veces no tienes que ir muy lejos para saber donde están las personas que lo necesitan. Generalmente los dueños de pequeños negocios crean bancos de bienes donde puedes donar y estar seguro de que los objetos llegarán a alguien necesitado. Al rededor de mi comunidad, los pequeños cafés siempre hacen eventos por la navidad, puedes comprar un juguete y envolverlo hermoso y colaborar con esa fiesta que tal vez sea la única que tengan algunos niños. O pagar un café y un sándwich caliente con antelación; en estos lugares reciben tu dinero y lo guardan para el cliente que obviamente lo necesita. Cuando trabajé durante un año como barista en un café local, fui testigo y partícipe de estas cosas, y puedo asegurarte que en efecto había clientes que solo tenían para el café y verse incluidos en una cena “familiar” aunque no fuéramos familia, o tener el líquido caliente y un sándwich en las mañanas cercanas a fin de año, gracias al desprendimiento de muchos de los otros clientes, los hacía sentirse más guarecidos y menos solos.

4- ALÉJATE DE LOS CENTROS COMERCIALES.

Si, suena raro, porque hay que comprar para hacer, digamos, las 3 cosas anteriores. Pero si compras en tiendas locales es muy posible que encuentres objetos más únicos, y menos tumulto, por tanto, menos estrés. Además en ésta época, los parqueos de las tiendas grandes están atestados cualquier día y a cualquier hora. Lo peor es que las personas a veces caminan como fantasmas mientras suenan los villancicos uno tras otro y se olvidan del motivo principal por el que están allí, su familia. A veces nuestra tribu apreciaría más que les invitáramos a una taza de chocolate caliente y galletas (que secretamente NO horneamos) 😂 o pasar un día o noche juntos solo porque si. Piénsalo. Puedes regalarles un masaje, puedes regalarles un paseo a cualquier lugar bonito, un concierto, una tarjeta para el café que más les gusta visitar…No todo tiene que ser medias y bufandas!

(Mis sobris coloreando)

5- HAZ TUS PROPIOS REGALOS

Cuando tu hijo o hija tengan la edad suficiente puedes hacerlos partícipes y quien sabe si les estarás creando o ayudando a crecer un talento. Tejer, hornear, dibujar y enmarcar, fotografía, o hasta hacer un pequeño CD con las canciones favoritas de alguien…son regalos que te costarán mucho menos dinero, y que además te darán valioso tiempo en compañía de tus seres amados, además de que serán muy personalizados.

4- CREA TUS PROPIAS TRADICIONES (arma tu propio trencito)

Si cualquiera de estas cosas te hace sentir que haces bien, entonces tal vez cada año te animes a hacerlo y hasta te prepares con antelación. Hacer cosas en familia definitivamente crea lazos más fuertes. Pasar momentos juntos es tan importante, aunque sea coloreando en silencio, haciendo galletas, leyendo cuentos bajo las mantas, o escuchando música o yendo a ver las luces que han colgado en el parque más cercano. No es fácil crear una tradición familiar, sobre todo si es algo que solo hacemos una vez al año, encuentra algo que realmente amarías mostrar a tus hijos, y que por tanto no sería un esfuerzo inmenso hacer cada año, y repite, repite, repite. Yo por ejemplo, nunca he sido muy fanática al árbol de navidad en casa. Me encanta que mi tía pone de tooodo en la suya, pero yo no soy así aún, tal vez un día lo seré. En casa tenemos un arbolito el año entero, lleno de pájaros de madera, cristal, papel, y que solo en diciembre se alumbra con guirnaldas navideñas, y al que por suerte mi hija se ha acostumbrado y no está constantemente tratando de agarrarlo, como hace con casi todo lo demás. Sin embargo sí disfruto ver las luces y decoraciones por ahí … pues allá vamos con la nena, y colgaremos una bolita de cristal en un árbol por la navidad de este año y de los que vendrán. En cualquier árbol, lo importante es entender que la familia está con nosotros en el trencito que hace fiesta dentro de nuestro pecho.

(A todo tren 😂)

Sobre todo, para los que nos encontramos lejos de nuestro país tropical, donde un 31 de diciembre hubiésemos podido usar ese vestido de tirantes finitos sin problemas, el invierno en otro país parece una estación demasiado cruel. No olvidemos que en países con un invierno crudo, deberíamos quedarnos hibernando, tranquilos, en casa, junto al fuego y el calor de nuestra manada. Las luces, la música y el ruido mental de las compras para las cuales debemos tal vez trabajar aún más duro, nos hacen salir mucho de casa y sentir que todo cuesta el doble de esfuerzo, cuando en realidad deberíamos estar… eso! Hibernando!

Y si! Ya se, ya se que los lobos no hibernamos, que el pelaje grueso es suficiente abrigo, que acurrucarnos con el hocico escondido bajo la cola nos mantendrá seguros. Pero tomemos unos instantes, hermanas, para regocijarnos en todo lo bueno que nos pasó este año, y mover dentro nuestro hacia un mejor sitio lo que no fue tan bueno. Unos momentos para estar en paz con nosotras mismas y reflexionar, aceptar, perdonar, amar y darle un abrazo de despedida a este año que se ha puesto viejo.

A la vuelta de la esquina, en la siguiente estación en que se detendrá este trencito, está el nuevo ciclo, la nueva vuelta y todo comenzará otra vez. Las semillas plantadas se erigirán con brío hacia el sol y nosotras danzaremos, y correremos una vez más tibias al abrazo del calor y de nuestra manada.

Que tengas un feliz fin de año, y que el próximo esté lleno de luz y aventuras que te motiven y te desafíen! Te quiero.

No te olvides de aullar si me necesitas, hermana loba. 🐺🍋

La vida es un carnaval, por Issac

Dar gracias… todos los días.

Todos los días, especialmente cuando la baño, doy gracias a mi hija. Por bajarme los humos (aunque a veces también me los sube 😳); pues todo lo de egoísta que alguna vez fui, me lo ha borrado. Cada vez que he pensado que un problema es muy grande (y esto casi siempre pasa de noche) he tenido que a fuerza de saber que debo despertar cuando ella lo hace, dejarlo para mañana. Ella no me permite ya olvidar que a la luz del día, las sombras, miedosas, siempre se ocultan, todo tiene solución; y su nariz engurruñada y sus ojos que se achinan cuando me sonríe desde esos dientecitos de castor traen la cura para cualquier mal. La vida es inconmensurablemente mejor porque existe ella.

Hoy quiero hacer esta entrada muy especial. Casi se acaba el año; que se ha ido – no sé qué piensen ustedes- muy muy rápido. Y me gustaría antes de que culmine asegurarme de que estoy siendo una buena hermana loba y que también gracias a mi hija ahora doy más por el mundo en que ella crecerá, y me siento en increíble conexión con todo lo bello. Como mismo yo no olvido agradecer, he querido invitar a mujeres maravillosas a hacer una pausa y concentrarse más aún (porque ya lo hacen entregadísimas día a día) en sus hijos y en lo que ellos hacen por su mamá.

Ésta publicación que hoy lees está llena de amor de algunas de las hermanas lobas que me acompañan, que me enseñan , que me sacuden a menudo con las lecciones que de ellas recibo. Gracias a ustedes y a todas las que por marañas de las dimensiones no estarán en esta, pero de seguro han estado en otras y estarán en próximas.

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“Siempre me dio miedo ser madre, la responsabilidad de traer a un ser humano al mundo y moldearlo con el objetivo de darle al mundo un ser decente, amable, bueno y consciente, siempre me pareció una misión muy difícil y atemorizante. Pero desde que decidí que iba a tener a mi hijito, todo el miedo se transformó en seguridad y valentía. Le agradezco a mi niño por darme la razón más importante que existe para ser fuerte, para ser feliz y para ser mejor. Gracias a mi niño soy una mejor persona y por amarlo y cuidarlo, cada día me siento más invencible, por él. Gracias Adriencito”.

🐺Yesi (la mamá de Adrien y la mamá más nueva de esta manada aunque tengo algunas mamis por alumbrar).

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” Mis hijos son un amor, cada uno con su carácter y excentricidades, me hacen sentir que soy de una generación más antigua, o vieja. De pequeños hacían lo que yo quería que hicieran, yo era su héroe. Hoy me piden consejos pero no los siguen, son independientes y fuertes, eso me enorgullece. Me han dado dos nietas hermosas y buenas para las que soy héroe ahora, en 10 años más dejare de serlo, vivamos el momento. Mis hijos son excelentes, inteligentes y emprendedores, aunque a veces necesiten un empujón. Y aunque muchas veces me hubiera gustado que hicieran las cosas a mi manera, creo que hacen bien en hacerlo a las suyas. Son lo mejor que le ha pasado a mi vida. Los amo, disfruto sus éxitos y estoy ahí cuando fracasan para que se den cuenta que eso es la vida, un conjunto de caídas y levantadas. Gracias por existir, por mis nietas y por el sentido riguroso de familia que tienen ambos.”

🐺 Cecilia (la mamá de ésta hermana loba, Dr. en Ciencias Agronómicas y máster en Psicología, mi héroe aún.)

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“ A mis hijos Sofia y Maximiliano les agradezco las alegrías tanto como las tristezas, ya que con ellas me llenan de vida. Les debo mi vida, sin ustedes no tendría sentido mi destino. Estoy en este mundo para guiarlos, quererlos, protegerlos y educarlos. No siempre salen las cosas a la perfección, pues yo soy humana y cometo errores. Lo único que deseo es su bienestar y su felicidad. Gracias por haber convertido esta quien una vez fue niña en una mujer que daría la vida por ustedes sin duda alguna. Los amo.”

🐺 Nadia (la mamá de Sofi y Maxi, secretaria/recruiter)

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“Yo estoy agradecida con Aurora de los Andes porque me enseñó a ser más fuerte, más mujer. Porque me descubrió de cuantas cosas yo era capaz, de mi sensibilidad, de mi capacidad para salir de los vericuetos a los que te somete la vida. Me puso las pruebas más difíciles, me hizo dudar de todo, hasta de mi ateísmo con sus episodios de fantasmas que hacian ruido, conversaban, daban vueltas… Me enseñó a cantar afinada con tal de no atrofiarle el oído (jaja). Me estrujó el corazón cuando se fue de la casa con 4 años y me hizo crecerme y endurecerme para hacerle entender que con 4 años no podia tomar esa decisión. Me siento muy agradecida de ella por la niña que fue, por la mujer que es y por la madre en la que se ha convertido.”

🐺Aurora (la mamá de Aurora de los Andes y abuela de Eva; licenciada en Historia del Arte, Agente de ventas.)

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“Agradezco mucho el amor absoluto de mis niñas. Me encanta cuando me escuchan y ayudan a hacer cosas. Pero más que todo, como me ven con ojos brillantes y corazones llenos de amor.”

🐺Alyssa (la mamá de Leyla y Copal, estudiante y chef de magia)

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“Tengo una ventana en mi vientre por la que llegaron al mundo los dos “pedazos de cielo que Dios me dio”. Nunca me había preguntado que ha sido ser madre para mí. (…) Desde que tengo uso de razón mi madre ha sido el centro de mi universo, en el camino se fueron incorporando otras personas que coexistieron en mi corazón. Todo cambió en 1996 con la llegada de mi niño, ya un hombre de 23 años, pero por siempre “mi niño”, luego la niña en el 2000. Sigo amando a mi madre, amigos, familiares y esposo, pero solo a mis hijos les daría mi vida.”

🐺Baby (la mamá de Jean y Claudia licenciada en Estudios Socioculturales y máster en Extensión Agraria.)

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“Cada hijo es un viaje a través del tiempo, cada hijo es una enseñanza, cada hijo tiene características que llegamos a adorar. Mi primera hija me enseñó qué era ser madre, me enseñó a tomar decisiones, a conocer un hijo aún desde la distancia, ya casada y con sus propias hijas, viviendo en otro país solo de escuchar su voz sabía si todo anda bien o quizás no tan bien. El segundo todo un reto, un niño que con 8 meses y algún poquito ya caminaba y era todo un huracán en la casa, voluntarioso y con mucho carácter, inteligente y cariñoso, mi desafío más grande con él fue enfrentarme como madre emigrante a conocer todo un sistema de educación y otro idioma. El tercero, amoroso y muy preocupado de absolutamente toda su familia, cumplidor con sus tareas de la escuela… en fin agradezco a la vida por cada uno de ellos, por cada una de las enseñanzas que me han dado, puede que no haya sido la mejor mamá pero he dado lo mejor de mi por verlos felices.

Ahhhh y debo también decir que antes de ser mamá tuve otra bendición inmensa que fue tener a mi sobrina que también me enseñó a dar amor 💕 sin haberla tenido en mi pancita.”

🐺Alida (la mamá de Lauren, Leo y Elixander, y tía de esta hermana loba. Enfermera, y nani de Lucas y Andrea)

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” El día que Camila y Brianna llegaron a mi mundo, mi vida cambio para siempre, ellas me hicieron mamá. Al principio no fue todo de arcoíris y mariposas, me tomó un tiempo entender completamente lo que había tomado lugar. Fue sin duda lo más grande que había experimentado hasta ese momento y me siento afortunada de que haya sido tan increíble. Tenerlas por hijas le dio a mi vida mucho más significado, siempre brindándome felicidad y risas, y uno que otro dolor de cabeza. Estoy orgullosa de ver cómo están creciendo, y no puedo esperar a ver las cosas increíbles que llegarán a hacer. Gracias por hacerme mamá y una mejor mujer.”

🐺Lauren (la mamá de Cami y Bri-Bri, y Directora asistente de un Daycare)

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” Una vez le escuché decir a mi madre que ella no tenía tiempo de ponerse triste porque era la encargada familiar de dar solución a todos los problemas. La depresión era un lujo que ella no podía darse. Hoy que soy madre de Eva, tengo que agradecerle el inmediato instinto de reír frente a lo que en épocas pasadas hubiera hecho todo un drama.”

🐺 Aurora de los Andes ( la mamá de Eva, y actriz y cantautora Cubana)

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” Julia, mi amor chiquito… cada dia me enseñas a soltar miedos y expectativas muchas, y a vivir en tiempo PRESENTE. Me enseñas a ser como tú, aguerrida, apasionada y bienaventurada, mujer-mamífera. Me enseñas acerca de la paciencia, el miedo, la confianza, el perdón y la alegría y también de la magia que existe en nuestras cotidianidades… me enseñas a vivir en conexión con lo divino… así, bien bonito, como sólo tú sabes. Gracias infinitas por venir, te amo. Mami Pies.”

🐺 Emma (la mamá de Julia, loba inspiración) Emma es la creadora del documental Parir en Libertad, y defensora del método Radical Unschooling entre otras maravillas.

La hija duerme, mi loba madre está despierta y mis otras lobas la escoltan, bruja, amiga, manada, amante, guerrera, moviéndose en silenciosa sincronía. Gracias hija, por esta oportunidad grandísima de ser mucho más yo en estos tiempos.

Y con las canciones que le canté hoy a Isla, me despido, abrazándote, mi hermana loba, y a tus hijos con toda La Luz, como si abrazara a mi propia hija, y con la esperanza puesta en que sí somos capaces de cambiar el mundo y hacerlo mejor por ellos.

Aúlla si me necesitas. 🐺🍋

Lo Feo

Twinkle twinkle little star

Cachito mío

Cae una gotica de agua

Mi gatico Vinagrito

Reloj de campana

Lejanías (en un campo de hojas amarillas)

Mi estación favorita es el otoño. Si por mi fuera podríamos estar detenidos en ella mucho tiempo… El calor sofocante se ha ido pero no hace mucho frío, las hojas de los árboles comienzan a teñirse de dorado y todo comienza a parecerse a una vieja fotografía en sepia… En Cuba, mi país de origen, no existe el otoño, pero por alguna extraña razón mi único sueño recurrente siempre ha sido uno en que solo veo mis manos y voy abriéndome paso con ellas dentro de un paisaje otoñal…

En el 2011 escribí una canción donde premonitoriamente anunciaba que mi hijo correría en un campo de hojas amarillas. La canción se llama Lejanías, puedes escucharla pinchando en el nombre. Solo que en el otoño, 6 años después llegó una hija, en vez de un varón.

(Cuando empiezas a creer en el amor a primera vista)

A las 10:22 am el 11 de octubre del 2017, Isla Rose vino al otoño. Estuvo callada en mi pecho, mirándome. Luego lloró a todo pulmón cuando se la llevaron para pesarla y medirla… Cuando Isla lloraba, su llanto sonaba algo así como un “aaanáaaaaa aaanáaaaaa” y siguió sonando así por varias semanas hasta que le cambió la voz por primera vez. Nunca antes me pregunté tanto como hasta ese momento: Para qué se llevan a los bebés tan rápido del pecho de mamá para pesarlos y medirlos?? Ellos no van a crecer mucho en la próxima hora 🙁, bien podrían esperarse un poco más los medidores y pesadores. No sé, digo yo…

Su papá cortó el cordón umbilical. La doctora le preguntó si quería hacerlo y él dijo que no 😂. Me dijo luego, que le daba un poco de susto 🤷🏻‍♀️… yo no entendía qué susto, después de todas las horas que pasó junto a mi, y sobre todo después de los últimos minutos en que la expectativa vs realidad lo golpeó del todo. Él imaginaba que el parto sería como en las películas, o quizás como en los vídeos que vimos en YouTube en que una tela verde hospital (saben? Ese color?) divide el torso del resto del cuerpo y desde el lado superior solo se percibe la mitad de lo que sucede. Sin embargo en el momento de pujar, la de las gafas de armadura gruesa y negra, le pidió que ayudara aguantando una de mis piernas, flexionada; (ya sé, ya sé, todo esto es mucha información 😂) y él tuvo un primer plano de toooooodo lo que pasaba. 😳😍 (y por cierto dice que yo no me acuerdo pero que sí grité, no improperios pero que al final cuando La Niña asomó el moropito yo grité. Yo le creo)

Los medidores y pesadores me dijeron que pesaba 7 libras y 11 onzas; y medía casi 20 pulgadas desde los deditos de sus pies hasta el chichón que se le hizo en su cabecita por causa de estar atorada en el canal de parto por muchas horas. Tuvo, hasta que las enfermeras la bañaron por primera vez (dos días después) coagulitos de sangre seca hechos pegotes en su pelo. No podía mamar por causa de tener la lengua atada (como nos enteraríamos casi dos semanas después). Pero como te he contado en otras entradas a este blog, mi decisión de no darle fórmula sino solo leche materna, fue una de las pocas respetadas y por esta causa, si aún me quedaba un poco de pudor después de tanto médico usándome como material de estudio, lo perdí viendo como dos especialistas de lactancia me ordeñaban como vaca para darle unas gotas de calostro y saciar su creciente apetito.

(Sonriendo con su papá, a las 2 semanas de nacida)

Tenía ictericia (la bilirubina alta como Juan Luis Guerra cuando la mira y no lo miran de vuelta) y aunque es una condición común en más del 60% de los bebés y sobre todo nosotros los cubanos no nos alarmamos con eso, pues si nacemos con ella, nos ponen a coger un poco de sol y se nos quita; ocasionó preocupación no en los médicos sino en parte de la familia y me sacaba de quicio ver las miradas de preocupación sobre ella como si estuviera enferma de gravedad. Isla es fuerte como las islas son fuertes: pequeñitas en medio de tanto mar, pero unidas por su tallo a la tierra madre, tercas ante las tormentas y los vientos, y yo lo sabía muy bien. Como en Pennsylvania (donde nació mi Isla) no hay mucho sol, mucho menos en otoño, la pusieron en un Biliblanket que no es más que una mantita en que les envuelven y que se conecta a la corriente. A través de la terapia de luz que proporciona, baja los niveles de bilirrubina en sangre. Es una luz azul y así parecía más una Isla.

(Dormida sobre su mar)

Al día siguiente de dar a luz, los pies se me hincharon en una manera desproporcionada, me faltaba el aire y me dolía mucho la cabeza. Así pasé, hasta que cuando tocó que me dieran el alta, se percataron los médicos de que no podían dejarme ir pues me estaba dando una preeclampsia. Si no sabes lo que es, puedes pinchar Aquí. Así que nos llevaron a las dos a una sala distinta para tratarme (de esto te hablaré otro día, tal vez, pero por ahora que sepas que es muy importante que tú misma vigiles tus síntomas, pues muchas veces una preeclampsia puede pasar desapercibida o tomada por estrés y/o cansancio y tener consecuencias fatales, poniendo en peligro tu vida e incluso la del bebé si sufres de esta condición antes de parir. Aunque si sufres de ella antes de parir es muy probable que te la descubran con rapidez pues generalmente los cuidados prenatales superan en calidad y cantidad a los cuidados post parto). Al final lo que debió ser una estancia de dos días en el hospital se convirtió en casi una semana. Ni haber tenido un parto natural me salvó de estar tendida en una cama conectada a disímiles aparatos, sueros, con los brazos con moretones inmensos (en una visita de unos pediatras a la casa para chequear el avance semanal de la bebé, estos vieron mis brazos y me preguntaron aparte si me sentía segura allí, o quería hablar de algo, tal vez pensando que Winston me abusaba 😂) dependiendo de otros para hacer mis necesidades fisiológicas, casi sin poder ocuparme de mi hija pero aún con ella a mi lado, con miles de dudas y sintiéndome psicológicamente muy desbalanceada.

(Una semana después de dejar el hospital mis brazos lucían así)

Pero salimos de allí, nos fuimos al otoño y a la Isla. La bilirrubina bajó, eventualmente mi presión también se niveló; las aguas en derredor fueron tomando nivel bastante estable. Y ya ha pasado un año. Un año muy intenso (de verdad ahora mismo no encuentro otra forma de llamarle). Casi todos los días he llorado, no me da pena decirlo. Muchas veces de puro cansancio, de falta de sueño, (la falta de sueño puede hacer estragos en la psique). Otras veces de frustración, esas veces en que sin importar lo que yo haga, tardo mucho en aliviar el llanto suyo, y he terminado por llorar yo; o esas veces en que sencillamente a base de mucha prueba y error, demoré más de lo que quise en encontrar qué le aquejaba. Pero sabes qué? Lo encuentras eventualmente y aprendes y la siguiente vez todo es más rápido y más fácil.

Esta hija mía me ha dado poderes inmensos, y me da pena por algunas madres que no dejaron jamás que sus hijos despertaran estos poderes en ellas. En este camino de un año ha brotado en mi una sensibilidad que yo no conocía antes. Sí, he perdido personas, que creí amigas y se borraron de mi vida, y sin embargo hoy yo me siento hermana 🐺 de muchísimas más. Y creo que las lágrimas lloradas a solas, han sido pequeñas dosis de exorcismo, de aprendizaje, de conocimiento y reafirmación infinitos. Estoy muy agradecida (aunque no son muchas, caben en una lista muy pequeña) de las personas que sí se han quedado o han llegado a acompañarme. Y estoy muy agradecida de mi hija por las lecciones que aprendo de ella a diario. Hoy también doy más, y poco a poco voy esperando y necesitando menos. Ha habido días en que he estado exhausta hasta esas lágrimas y sin embargo en vez de contárselo a alguien he preferido escuchar las lágrimas de otra mamá. O el cansancio me ha puesto a pensar, cómo puedo ayudar a que otra mamá pase por las mismas etapas más livianamente, o al menos con la convicción de que todo es necesario para crecer, y todo eventualmente va a estar bien. Nació este blog… así que: hija, me has llenado de más luz, y te doy gracias; todas las madres merecen ser plenas de luz por sus hijos.

Sin pretender que esto sea una rendición de cuentas, también confesaré que solo he escrito dos canciones y las dos son para ella. Confesaré que solo he hecho 4 o 5 conciertos y han sido para ella, porque las canciones ahora significan algo más, y hay algunas que se me hacen un nudo en la garganta. Y sin embargo me siento tan realizada, porque después de secar mis lágrimas me he sentido inmensamente más fuerte, y he aclarado cosas y puesto asuntos en el lugar que pertenecen, y lo mejor es que este es sólo el primer año; más están por venir, cuánto más será esta nueva vida capaz de proporcionarme.

La felicidad ahora es otra cosa, y es tangible, y dorada y grande como el otoño de mis sueños.

Me voy a celebrar un cumpleaños, hermana loba. Nos vemos pronto.

🐺🍋

Las canciones de hoy.

Canción del bebé que le cuenta a su mamá

Cuídame

Dar a luz

Quiere la epidural?

Siiiiiiiiiii!!!!!!! Y aquí todas las madres militantes subirán los ojos al cielo y renegarán de este blog, posiblemente de nuestra relación amistosa y admiración (hasta ahora) como madre.

Durante mi embarazo leí mucho sobre todas las opciones para parir. De haber tenido una labor de parto y finalmente el alumbramiento en casa, no hubiera podido optar por una epidural. Y parir en casa era mi opción más anhelada pero al mismo tiempo más difícil, pues mi seguro médico, a pesar de que hubiese costado cerca de $3000 menos que en el hospital, no me daba la posibilidad de pagar por una midwife y doula (una partera, especialista en partos, o como quiera que les llamen en tu país). Un seguro médico prefiere darle casi 8000 dólares a un hospital donde el trato muy posiblemente no sea personalizado, donde estén interfiriendo con aparatos, con procedimientos innecesarios, donde te verán todos los doctores de turno más sus estudiantes y posiblemente termines en una camilla sedada (de todas formas) de la cintura para abajo, abierta como animal y trayendo a tu bebé de la forma más antinatural posible…(nada en contra de las madres que han dado a luz por cesárea, mi posición es contra la inne-cesárea, no contra ellas). Por tanto desde el principio esa ilusión de Parir en Libertad tuve que descartarla.

Pues durante mis investigaciones al respecto, ya que no podía optar por parto en agua (ni siquiera en el hospital pues no tenían tina allí) o parto en casa, de alguna forma llegué a las lecturas sobre las Ventajas y desventajas de la epidural. Por eso nunca la descarté. Sí, nuestro cuerpo sabe muy bien lo que hace, pero a veces (como cuando pasas varios días soportando dolor, o sin poder dormir, o poniéndonos bajo elevado estrés) nuestra labor mental no facilita que nuestro cuerpo se relaje. En un estado de tensión como el que yo había tenido por casi 4 días ya, mi cabeza me decía que necesitaba relajarme, pero mi cuerpo no lo conseguía.

Winston se fue a casa a recoger algunas cosas cuando me llevaron a mi habitación a esperar por la anestesista, mi mamá se quedó conmigo. Ya a estas alturas el dolor de la labor me daba igual, ya me había acostumbrado a él, había estado soportándolo lo suficiente como para saber que solo tenía que respirar un par de minutos, y otro par vendrían para reponerme. Pero mi cansancio era tal, y necesitaba tanto dormir que temblaba y sentía dolor de cabeza y en la mandíbula. La epidural comenzó a hacer efecto y pude relajarme. El doctor y yo conversamos con anterioridad pues yo no quería estar extremadamente anestesiada, solo quería retomar fuerzas. Él me dijo que la enfermera me lo explicaría más detalladamente pero en esencia, a la hora de pujar sería capaz de hacerlo. Esto era lo que me preocupaba, no quería no poder estar al menos en control de eso. La enfermera me explicó luego, que la epidural que me había sido proporcionada me daría al rededor de unas 6 horas en que sentiría las contracciones pero no extremo dolor, pero que si pasadas las 6 horas me sentía incómoda, apretando un botón podría yo misma suministrarme un poco más. Creo que también me aconsejó que no pulsara mucho el botón pues es preferible mantenernos algo sensibles para que a la hora de pujar, podamos hacerlo ya que tenemos control de esos músculos.

(Aquí mi mamá y esta hermana loba con cara de felicidad después de la epidural)

Claro, ahora ustedes leen esto así, pero tengan en cuenta que yo estaba muy cansada y con la anestesia haciendo efecto y sintiendo que podía otra vez respirar, las palabras de la enfermera sonaron algo así como wakawakawaka wakawakawaka wakawakawaka six wakwaka too much wakawakawaka muscles wawaka 😳😳😂 y pasadas 6 horas en que pude dormir como una hora o dos, en que vi a Winston regresar, conversamos, vi a mi mamá monitorear mis contracciones, y alarmarse cada vez que me intervinieron numerosos médicos y por numerosas razones (algunas que ya les contaré); cuando el dolor y la presión regresaron y hasta después de parir, yo no me di por enterada de que llevaba muchas horas ya sin anestesia. La enfermera me repitió todo ese texto otra vez en la mañana después de dar a luz y cuando me quejé de que los puntos de sutura que me estaban aplicando a causa de dos desgarramientos, me dolían y podía sentirlo todo. La doctora que estaba suturando me dijo “no es posible, tienes anestesia” y yo “si es posible, porque me duele cada vez que pincha y siento el hilo pasar” 😒🤔 ahí me preguntaron desde cuando no pulsaba el botón de la epidural…. y yo les respondí que nunca lo apreté. 🤦🏻‍♀️ Yo habiendo descansado un poco y con nuevas fuerzas, pensaba que toda esa presión y dolor eran normales, incluso con anestesia.

(Par de horas de cargar baterías)

No obstante antes de ver los ojos de mi hija por primera vez, en ese período con y sin epidural, pasó de todo. Primero, y esto tienes que saberlo: si deseas hacer un parto en el que estés todo el tiempo móvil, no te molestes en solicitar anestesia. Yo me moví para aguantar contracciones durante tres días, y una vez que me sedaron, quedé restringida a una cama. Aunque siempre sentí mis piernas y nunca sufrí mareo ni desorientación (hasta minutos antes de alumbrar), no te permiten levantarte, por si acaso. Claro que te pondrán una sonda pues no puedes ir al baño y te conectarán unos cuantos aparatos para medir contracciones, y estado del bebé, además tendrás una vena canalizada…. ya sabes, también por si acaso… 🙄.

El mismo médico que me recibió a las 7pm, a eso de las 9 decidió que era ideal para acelerar el proceso, romperme la fuente. Para eso vino también su estudiante, y ya puedes ir sumando galenos que te han visto o te verán hasta las entrañas; a pesar de que en esos papeles de los que te hablé en el post anterior Al ánimo, al ánimo dejé bien clara mi opción de “mientras menos gente mejor”, yo creo que en total en esas horas conocí al rededor de 20 médicos y/o enfermeras. Un par de horas después de romperme la fuente de pronto entraron el doctor, otro estudiante, la enfermera, me mandaron a ponerme a cuatro patas y me pusieron líquido de vuelta, pues la bebé estaba bajo estrés según sus monitores y su ritmo cardiaco estaba cayendo ya que casi no quedaba líquido amniótico en el saco, pero no obstante a haber dilatado bastante en esas horas, todavía no existía la dilatación ideal para pujar. Creo que en ese momento también le pusieron un clip en la cabeza para escuchar el latido de su corazón más eficazmente. O tal vez lo hicieron en una siguiente visita, no sé… he perdido un poco el recuerdo detallado de esas horas y su orden. Yo debí usar mi derecho a negarme a que me rompieran la bolsa de líquido amniótico, pero en ese momento no sabía que esta es una complicación común en este procedimiento , y acepté y resulta que luego además supe que muchas veces los obstetras lo hacen solo para acelerar el proceso, pero si no tenías epidural (por ejemplo) y estabas solo de labor sin intervención de otro tipo, ahí si que no te puedes mover más, vas a sentir las contracciones más fuertemente, no puedes optar por la bañera, y si en 24 horas ese bebé no está afuera, puedes ponerle el cuño que la cosa va a acabar en cesárea para eliminar riesgos de ingestión de heces fecales en el vientre, arritmias y otras complicaciones.

En fin (para que no te aburras mucho de esta historia), hubo un momento en que vi a Winston y a mi mamá dormidos, muertos de cansancio, en las sillas junto a la ventana… yo no podía dormir más. Yo quería que aquello terminara ya. Amy, la enfermera vino a despedirse de mi, pues su turno cambiaba y se iría a casa. Vi el cielo comenzar a encenderse con las luces mañaneras, el mundo despertar, era un amanecer de esos de otoño, en que no hace mucho frío, pero los colores han cambiado y cae una llovizna fina que hace que todo se sienta más real y que estamos vivos. Sentía mucho dolor y una presión cada vez mayor entre mis piernas. Nada era como yo lo imaginé. Sentía dolor a pesar de la anestesia (no olvidar que ya no tenía anestesia). Mi cuarto día de viaje para traer a mi hija, comenzaba y me sentía exhausta otra vez. Entonces llegó un momento en que ya perdí el control de algo, tal vez de todo. Comencé a hablar incoherencias, lo que mi cerebro pensaba no era lo que mi boca decía, y lo peor es que desde un lugar de mi cerebro yo sabía que lo que decía mi boca, no era lo que yo había querido decir! Era como un estado de inconsciencia consciente, como abandonar el cuerpo pero estar ahí… es difícil explicarlo, aún un año después.

(Casi 2 horas antes de parir. Mi mamá me peina mientras yo… medito?)

Isla estaba llegando, y dolía, tan fuerte que no podía quedarme quieta, ya no sabía si sentarme, si virarme de lado, no podía acostarme, (para que la gravedad ayudara 😄). Dice mi mamá que ella pensó que algo estaba mal conmigo. Que tenía los ojos como perdidos. Además estoy segura de que si ella me escuchó hablando incoherencias (ojo, no estaba gritando, ni histérica, ni diciendo malas palabras, eran solo palabras sin sentido) debe haber dicho : pa su madre! 😂. Casi una hora antes de parir recuerdo que llamé a Winston y le dije que ya no podía más, que llamara a la doctora, (Sí, ya había cambiado el turno y ahora era una doctora pelirroja y con gafas de gruesa armadura negra, que ya me había visto en una ocasión anterior cuando vine a chequearme la dilatación) quería que me abrieran, que hicieran una cesárea, lo que fuera pero yaaa!!! 😫 Es una pena que le haya dicho eso, estando tan cerca, venir a rendirme así después de casi cuatro días cuando era obvio que algo estaba por suceder. Pero Winston fue mi roca más que nunca en ese instante, y luego fue y le dijo a la doctora que yo le iba a pedir una cesárea pero que él sabía que era solo el dolor hablando, que por favor me diera una charla para animarme 😂😂😂.

La doctora vino, y hablamos mientras me chequeaba, tenía 10 cm!! Me dijo: “Ya estás casi ahí, dos horas más y ya estás pariendo” y yo pensé, dos horas más?! No puedo. Pero mientras decía esto, vi llegar a la enfermera, escuché a la pelirroja decirme que a su señal pujara mientras ellos contaban hasta 10 una pausa, otra ves pujar hasta 10, otra vez…

no fue más de media hora, yo creo que no, aunque no lo sé. Todo el tiempo anterior empezó a olvidárseme cuando la vi allí. Tan viva y tan real como esas mañanas de otoño.

……………….

Y aquí voy a dejarlo esta semana, pero no te olvides de aullar si me necesitas. 🍋🐺

La canción de hoy, de Joan Manuel Serrat

De parto

Al ánimo, al ánimo

Me despertó un dolor que no había sentido antes, me quedé tranquila en la cama, en silencio, pasó y pensé que volvería a dormirme, “una contracción de esas que dicen”, me dije y cerré los ojos. Un par de minutos luego, el dolor, esta vez más intenso, regresó. Busqué en la oscuridad el cable de mi teléfono y lo seguí hasta que el aparato tocó mi mano, eran las 3 y 10 de la madrugada del domingo 8 de octubre de 2017. Abrí una aplicación que semanas antes había descargado, para contar contracciones, la sensación seguía así que de todas formas, le eché a andar. La detuve al tiempo que la contracción cesaba, miré el contador: un minuto. Seguí en silencio y el dolor volvió, esta vez eché a andar el contador instantáneamente, y traté de relajarme, era difícil, casi 3 minutos de malestar continuo. Así seguí contando, las contracciones duraban al rededor de dos minutos o un poquito más; y eran, sin excepción, cada 3 o 4 minutos. Me levanté, fui al baño miré mi ropa interior, “todo bien… – pensé- además de contracciones no hay otro síntoma, tengo que volver a la cama”; pero solo se intensificaban , hubo un momento en que ya no pude estar más en silencio y aunque no había querido asustarlo, desperté a Winston.(no era que estuviera gritando, pero bueno… nadie duerme gimiendo) 😂😂

(Dos días antes de comenzar labor de parto, con cara de no tener ni idea de lo que se viene)

Estuvimos despiertos unas 3 horas, no podía dormir de la molestia (voy a llamarle molestia para no repetir tanto la palabra dolor 😬, pero una molestia no era). A las 6:30 salimos para el hospital a chequearme. Había dilatado solamente un centímetro aunque sí las contracciones parecían fuertes según todos los aparatos médicos que me conectaron. Pude irme a casa pues no te admiten con menos de 4cm de dilatación. Así que tuve que mandar de vuelta al trabajo a mi madre y a mi prima, que con todo y peluche y flores de bienvenida ya habían llegado al hospital 😂.

Aquí voy a saltarme 2 días de lo mismo, en ese tiempo dormí aproximadamente unas 7 u 8 horas gracias a algunos calmantes que me aseguraron los doctores, no dañarían a la bebé; pero las contracciones continuaron durante este período en igual intensidad y espacio.

Hice todas las cosas que recomiendan para ayudar a hacer más expedito el viaje, las respiraciones con cada contracción (que me ayudaron mucho), bañadera de agua tibia (al ánimo, al ánimo, mi fuente nunca se rompió) pelota de yoga, cuclillas, paseos (difíciles porque la presión que sentía era inmensa) y hasta…ejem… vamos a decir que hasta etc. 😬

(Esta foto es de la noche del sábado, la presión era inmensa y no lograba acomodarme de ninguna forma para dormir, tomé la ultima foto antes de comenzar contracciones, la Isla estaba totalmente hacia la derecha de mi vientre)

La naturaleza, especialmente nuestra maravillosa naturaleza, mujeres, es increíble, es sabia, es benévola… No pasamos casi 4 días en labor y sufrimiento, no es así como quiero que lean este fragmento sobre mi experiencia. Las contracciones? Son dolorosas, si, son incómodas, y hay que aprender a dejarlas ser, contarlas, respirar, tratar (aunque suene a imposible) de relajarnos ese par de minutos que dura una… y luego tenemos unos minutos para recuperarnos. No es un dolor que no se puede soportar, ni es si quiera continuo que no de tregua, podemos hacerlo!! 💪🏼💪🏼

Mi mayor error como primeriza y también carente de una persona con experiencia y confianza suficiente, que me guiara a través de todo el proceso, fue no relajarme y volver al hospital al menos una vez por día estresada respecto a la dilatación, pues yo no tenía forma de saber cómo estaba progresando la cosa a no ser que me chequeara un médico. El martes al medio día regresamos porque aunque tenía contracciones, no sentía a la bebé moviéndose. Nos hicieron un examen de stress para ella, mientras continuaban midiendo el progreso de los espasmos uterinos y chequearon dilatación, había dilatado solamente otro centímetro y medio, y la niña parecía estar bien. Volvimos a casa, aunque paramos para comprarme un helado. 😋 Yo esperé en el auto, mientras Wins corría adentro de la tienda para traer mi antojo (valga decir que durante todo mi embarazo el único antojo que tuve fue de gelatina, y no muy frecuente 🤷🏻‍♀️). Mientras estaba sola en el carro las contracciones tomaron un nivel distinto, superior, ahora sí que estaba difícil aguantarlas. Fuimos a casa y pude comerme el helado Jeje! Pero a eso de las 6 el malestar era demasiado intenso para ser normal, y en el baño noté una mezcla sanguinolenta en mi ropa interior…el tapón mucoso estaba siendo expulsado suavemente…

(Mi madre observando mis contracciones 🤷🏻‍♀️)

A las 7pm me admitieron en el hospital con 4cm de dilatación. Uff, por fin.

Quiere la epidural?

………..

Y esto es todo para esta semana, seguimos en la próxima, hermana loba 🍋🐺. No te olvides de aullar si me necesitas.

Esta es la canción de hoy.

Dar a luz (ésta es mi primera canción sobre este fenómeno de la maternidad. Aunque también tiene que ver con todo proyecto que emprendemos en la vida) salú hermana!

“Soy millonaria”

Tengo mi propia isla.

El 11 de septiembre de 2017, escribí en un diario que comencé cuando supe que estaba embarazada: “ya solamente falta un mes” y justo un mes después, como impulsada por la premonición, un 11 de octubre, nacía Isla. En ese diario escribí, no diariamente como debería hacerse en un diario, pero si muy a menudo, todas las pequeñas cosas que sentía cambiar en mi cuerpo y también en mi mente a medida que mi hija iba creciendo en mi.

(Aquí, 4 semanas antes de parir)

Allí anoté la primera vez que creí sentirla moverse, y por eso ahora leerlo es como revivir ese momento… sentada en el lugar donde solía trabajar en ese entonces. Acabada una rápida merienda aprovechando que no tenía clientes, y entonces la sensación…ese pequeño empujón en mi bajo vientre… A partir de entonces después de cada comida era constante sentirla; pero cuanta emoción reconocerla esa primera vez.

Ahí anoté el verso para ella, que cantaba cada tarde en la ducha con ritmo de baguala como un corazón latiendo, y otro respondiéndome

(Sufrió ajustes después, como es lógico; pero estas fueron las primeras palabras que canté en la ducha para ella, cuando supe que estaba dentro de mi).

Ahí dibujé todos las frutas a las que según peso y cantidad de semanas podía ir pareciéndose. Ahí escribí cosas que quiero decirle a mi hija mientras vaya creciendo, enseñanzas, historias, canciones. Ahí escribí solamente una vez después de nacida, para no olvidar como fueron las horas de viaje laborioso para traerla a este lado del mundo.

(Aquí con una semana de nacida, Isla)

Ahí escribí “Recuerda que no importa cómo fue la experiencia o como son los relatos respecto a esta experiencia que puedas oír, tu viaje no tiene por qué ser igual.” Era un consejo que yo misma me daba para que nada negativo que escuchara sobre el parto, o tener hijos, me afectara o hiciera cambiar mi forma de querer y de imaginar la llegada de mi hija. Y hoy te dejo, hermana loba ese consejo que podrías tomar y ajustar también a tu vivencia (incluso si ya diste a luz). Muchas veces escuché historias que voluntariamente (😳 si, la mayoría yo es que ni les pregunté y me dijeron igual) y sobre todo, desconocidos, me ofrecieron sobre partos traumáticos o no tanto, que terminaron en cesáreas, en salas de emergencia, que llegaron prematuros, que no llegaron… pero nunca dejé que eso afectara mi forma de visualizarlo.

Hoy solo falta un mes para que mi hija cumpla un año, y tengo pensado contarte (voluntariamente ja! 😄) un poco sobre cómo llegó a este mundo, en las siguientes semanas. Nuestro nacimiento (suyo y también mío como madre) no fue como yo lo imaginé, ni siquiera como lo pedí y había dejado escrito en esos documentos que te dan en el hospital aquí para que describas como deseas hacer las cosas. Y durante los primeros 3 meses de su vida me enfoqué muchísimo en ese dolor y mi recuperación sobre todo psicológica demoró más. Tantas veces escuché hablar de la “amnesia post parto” eso que nos da a las madres y nos hace olvidar si la experiencia no fue feliz y me dije, “no quiero olvidarlo” incluso si era malo, no quería olvidarlo. La clave está en moldear hasta que saquemos lo mejor de todo esto. Y así ha sido. Pocos meses después ya no pienso en eso, ya no hay tiempo. Pero sí creo que sin necesidad de que afecte a nadie (como mismo yo no permití que me afectara ninguna historia, si porque es necesario decir, que nada tuvo que ver ninguna historia traumática escuchada) es bueno sacar enseñanzas de ahí, y en esto me enfocaré en los próximos días.

Nuestro viaje, es nuestro, sea como sea, sea natural y doloroso, sea desgarrador y divino, por cesárea, desnudas, con la mitad del cuerpo cubierto, de pie, a cuatro patas, en casa, en el hospital, solo con nuestra pareja, o con todo un equipo de apoyo, nuestro viaje es nuestro. Y después del viaje, incluso si no hemos sido colocadas en el asiento de primera clase que queríamos, nos toca colocarnos, mi hermana, porque ese, no importa de qué manera llegó, es nuestro hijo, y ésta es la vida.

No te olvides de aullar si me necesitas. 🍋🐺

La canción de hoy. (También es el cumpleaños de mi mamá, quien me enseñó esta canción)

Hijo de la luna

“Volar en una alfombra” (O cómo viajar sola con tu bebé sin perder la calma, ni el avión)

Mini vacaciones para nosotras dos, vamos a visitar a la tiíta que vive en Miami -dije- y comencé a hacer la lista. La lista de las cosas con las que hay que viajar cuando llevamos a nuestro bebé, y aún más atemorizante, cuando iremos solas con el bebé, puede volverse larga sin necesidad. Y la experiencia en el aeropuerto puede volverse una mala experiencia, también sin necesidad. A mi me gusta planificar toooodo, con suficiente tiempo, sin embargo reconozco, que hay cosas a las que no doy la importancia que de veras requieren, y por eso a veces me sucede lo que me sucede 😂, como por ejemplo, (en esta ocasión) perder el vuelo. Creo que me he subido en al menos 50 aeronaves, nunca antes me había sucedido. Siempre estoy en el aeropuerto con el tiempo más que necesario para que todo salga lindo y fluido. Ah no! Pero esta vez, primera vez que vuelo con mi hija, con días de planificación, con todo (o lo que yo creía todo) organizadísimo, para hacerla sufrir lo menos posible, pierdo ese vuelo. Si quieres compenetrarte con tu hija o hijo de verdad, intenta pasar 20 horas empujando su cochecito por los diversos aeropuertos en que te toque estar. Toda una aventura! Aquí te va entonces (mi pobre experiencia de por medio) los nonos y sisis de viajar con un bebé.

1- Elige cuidadosamente la aerolínea y los horarios.

Por favor, este puede ser el consejo más importante que leas de mi hoy. Si ya vas a viajar, y vas a gastar cierta cantidad en volar hacia otro destino, gástalos con una línea aérea respetable. Yo no hice bien mi investigación y me sedujo el precio de cierta compañía, y resultó que por no haber invertido el tiempo necesario en buscar algo mejor, (aunque fuera más caro) terminé pagando mucho más dinero que el normal por equipaje; e hice que mi hija (y yo también, obviamente) sufriera al rededor de 20 horas entre vuelos y esperas, (cuando el total debieron ser apenas 4 o 5 horas) sin poder comer comida apropiada (más que su fórmula) sin bañarse, sin alcanzar a dormir y descansar sin interrupciones, y otra larga lista de innecesarias incomodidades.

También ten en cuenta los horarios en que despierta, come, toma siestas, y trata de que (tal vez?) sea posible que una de las siestas sea durante el vuelo. Tener a un bebé limitado de movimiento y restringido sólo a tus brazos o un asiento por varias horas, no es divertido.

2- Si llevas fórmula o leche materna.

Ten en cuenta que al pasar por el chequeo de seguridad del aeropuerto, tener un bebé en brazos no te va a librar del proceso, así que si es posible, coloca las botellas, ya sea de agua hervida para la fórmula o la misma leche de pecho en un lugar accesible; para que no pierdan tiempo rebuscando en los distintos compartimentos, o ya de plano ponlas fuera del bolso o mochila para que les sea de fácil acceso a los oficiales y todo sea más rápido. En nuestro caso, puse las botellas con agua y el pequeño contenedor con las dosis de fórmula, directamente fuera de la mochila en la caja plástica que se utiliza para pasar las cosas por la cinta. Esto definitivamente hizo el proceso un poco más expedito, aunque transportar además un coche, estando sola con mi hija, no me lo hizo mucho más fácil.

3- Si llevas un coche.

Espera hasta el último momento para sacar a tu bebé del coche y pretender que (trabajosamente 😜) intentas colocarlo también en la cinta por la que mueven los objetos para ser examinados. Esto lo aprendí a fuerza de atravesar varias veces por el mismo lugar. (Explicaré luego por qué) En mi intento de apresurar el proceso, la primera vez, saqué a la nena muy rápido y empujé el coche casi hasta el final, solo para pasar las de Caín tratando con una sola mano (en el otro brazo, Isla) de accionar el mecanismo y doblarlo en posición de cerrado y luego, también con mucho trabajo subirlo a la cinta. Parece que me vieron muy fuerte y capaz, pues nadie hizo ni el menor intento de ayudarme, en todo caso, me exigían que lo hiciera más de prisa. Bueno, pues la segunda vez que pasamos por ahí, no moví a mi hija del coche hasta que llegamos a la mismísima entrada en la cual te chequean. Esta vez fue muy distinto, no me pidieron que pusiera el coche sobre la cinta, en cambio ellos mismos lo examinaron fuera de la misma, así, abierto, y todo fue más sencillo.

Si tu hijo es mayor a dos años ya no puedes volar con él encima tuyo, así que deberás comprar un asiento para él, entonces además deberás llevar un car seat o buster para él, pues aún son muy chiquitos para que los cinturones de los aviones se ajusten bien a ellos y los protejan en caso de turbulencias. En esa instancia, tanto el car seat o buster como el coche no se cobran como extra equipaje de mano, tienes derecho a portarlos.

4- Busca tu puerta de embarque y asegúrate de que te recuerden muy bien.

Esta es la pequeña anécdota que explica por qué tuvimos que pasar por seguridad varías veces. Y por qué insisto en que procures que te recuerden en la puerta.

Cómo se pierde un vuelo estando en tu puerta de embarque a tiempo? Pues, minutos antes de empezar a abordar, Isla empezó a hacer las muequitas de hacer kk. Si ya eres mamá, debes saber muy bien de qué te hablo. Esa carita que tu hijo o hija que aún no sabe decir caca o pipi, pone cuando está por ensuciar un pañalito. Que tú la miras, y lo sabes inmediatamente, código marrón!!! Miré la hora, estábamos a punto de embarcar y ese avión debía ser el nuestro…. Me aproximé a la muchacha vestida con el uniforme de la línea aérea en que volábamos, junto a la puerta de embarque, y le pregunté cuanto faltaba para subir. Ella (sin siquiera mirarme) me respondió que en tan solo unos minutos. Entonces yo le dije que mi bebé necesitaba ir al baño, preocupada por que nos diera tiempo. Ella asintió con la cabeza escrutando su computadora (siempre me pregunto qué tanto miran ahí) y yo me apresuré a empujar el coche pasillo abajo en busca del baño más cercano. La cola del baño era larga, pero por fin entramos, cambié a mi hija a toda velocidad, y volvimos hacia nuestra puerta. La chica aún estaba allí, el avión también, muchísima gente sentada en los asientos, aguardaba. Respiré aliviada y me senté dispuesta a entretener a la niña un rato más. Pensé, al ver nuestro vuelo en la pantalla aún como “on time”, que estaba todo en orden, y ver que la chica a la que minutos antes le había preguntado sobre la hora de embarque, ahora si, me chequeó con la vista y siguió en lo suyo, me dio total calma. Así… calmaaaadamente, vi como el avión se iba.

Minutos después la misma muchacha vino hasta donde estábamos con cara de preocupación (ya yo sabía lo que quería decir ese rostro, tan rápido como supe en el rostro de mi hija, minutos antes, que era código marrón) Ustedes no iban para Georgia? Pues sí, allí debíamos hacer una escala de 40 minutos y en la misma aeronave seguir para Miami. -Perdiste el vuelo. Creo que al ver mi expresión de estrés combinado con molestia, escalando hacia frustración y enojos desenfrenados; (en Cuba le llamaríamos encabronamiento; por decirlo finamente) ella sola regresó hacia su computadora, mientras yo chequeaba que en efecto las personas a mi al rededor esperando abordar, no eran las mismas que antes de marcharnos al baño. En la pantalla, delante de mis ojos, el status de nuestro vuelo “on time” cambió a un vuelo con diferente número que iba para Carolina del Norte. Nuestro vuelo, nunca actualizó hacia “abordando”.

Minutos después, mientras yo esperaba mirando aturdida afuera a través de los gruesos cristales, la trabajadora de la aerolínea, me dijo mis opciones y lo más lógico (a pesar de que significaba largas horas de diferencia para llegar a destino) fue esperar el próximo avión, que no haría ni escala en el mismo lugar, ni era tan corta, pero terminaba en el mismo aeropuerto. Incluso nuestro equipaje, estaría llegando antes que nosotras y solo teníamos lo que había preparado para una transición muchísimo menos extensa…respira…. respira…Llamé a Winston (que ya había llegado a casa, a una hora del aeropuerto) y le pedí que regresara con más fórmula, y pañales; iremos a matar el tiempo visitando Philadelphia, que el viaje se aproveche -me dije.

Por eso es que gané muchísima experiencia en lo de como procesar el equipaje, lo hice varias veces en estas mini vacaciones. 😄

5- Qué llevar?

Si vas para un sitio en el mismo país donde resides, ya habrás investigado y decidido si necesitas llevar elementos esenciales que podrías no encontrar allí. Trata de hacer una lista con anterioridad y ve agregando cosas cada vez que te acuerdes: Uno o dos cambios de ropa por día para el bebé, sus pijamas, algunos baberos, su traje de baño, un librito de cuentos para dormir, su juguete pequeño favorito, las cosas que de veras son no sustituibles o fáciles de encontrar en tu lugar de destino. Recuerda que es su primer viaje y es un bebé, puede que se sienta más cómodo o cerca de lo que lo hace sentir a salvo, si mantienes algunos de sus rituales rutinarios.

También debes empacar distinto si vas para un hotel o vas a casa de un familiar, donde muchas de las cosas supuestamente imprescindibles seguramente ellos las poseen. Por ejemplo yo cargué con 2 toallas de Isla, cuando en realidad, de preguntar, hubiera sabido que mi tía tenía más de una toalla que ella podía usar. Llevé más ropa de la necesaria (para ambas) pues allí lavamos el tercer día, y ya estaba todo limpio y disponible otra vez…. (si tienes dudas sobre este punto, envíame un mensaje o escríbeme en los comentarios y entramos más en el tema)

Imprescindible en el equipaje de mano:

  • Tus documentos y los del bebé, además de el ticket de embarque.
  • Suficiente alimento para el bebé. Lleva una ración extra siempre, y su agua de tomar.
  • Suficientes pañales. Y extras los que puedas. Trae algunas bolsas para disponer de los pañales usados o guardar cualquier ropita que se ensucie. Trae también la manta que puedas colocar en la superficie donde la cambies.
  • Toallitas húmedas.
  • Sus medicinitas. (Nunca sabes cuando a tu hijo le va a empezar un dolor de oídos, o de panza, o debido a la dentición, o le sale una erupción por calor o por el roce con los pañales húmedos)
  • Algunas comiditas de mano, (snacks) como cereales secos.
  • Un par de juguetes que escondiste de su vista la semana antes de viajar, o compraste nuevos. (Lo que es nuevo o se extraña, tiende a entretenerlos más que lo de todos los días) (El último paréntesis aplica no solo a los bebés) 😂
  • Un cambio de ropa para el bebé y otro para ti. (Es maravilloso no oler a vómito)
  • Una mantita ligera, por si el aire acondicionado está muy fuerte, que si no, sirve para apagar un poco el ruido del avión y la gente, si tu hijo duerme. (Incluye algunas mantas en tu otro equipaje)
  • Alcohol en gel.
  • Extra tetes. Si tu bebé los usa, pues ayudan a aliviar los oídos del cambio de presión.
  • Un labial para ti. No hay cara de cansada que un labial no arregle. 😝💋

6- Ayuda muchísimo a la hora de salir del aeropuerto, haber marcado tus maletas. Yo le até a la nuestra (sí, en una me cupo todo) un juguete de Isla. Cuando perdimos el avión y nuestro equipaje llegó a Miami antes que nosotras, pensé que sería terrible encontrarlo, y ya me estaba haciendo una tormenta en un vaso de agua, pensado que a las 12:30 am yo no tendría energías para encontrar la oficina y reclamar mi equipaje que seguramente estaría perdido, como en las películas 😂😂😂. Bueno, todo fue muy fácil, y al llegar al lugar, podía entre todas las maletas apiñadas distinguir la nuestra desde la que me saludaba un monito naranja y … marrón (obvio) comiéndose un platanito.

7- Diviértete! No dejes que nada arruine tus vacaciones con tu pequeño o pequeña. Lleva tu cámara, o tu teléfono, con suficiente memoria para guardar todo lo que puedas registrar. Es la primera vez que vuelan juntas y se alejan de casa, recuérdalo, disfrútalo al máximo! Déjala/o que mire todo lo nuevo y lo toque si es posible, ayúdala a experimentar cosas novedosas: nuevas personas, animales, plantas, paisajes, cielos, sonidos, clima… ellos parecen no recordar, pero aprenden mucho de estas experiencias, y en todo caso, tú si puedes recordarlo.

Y así soñando y volando me voy despidiendo, espero que tengas un buen viaje! Chao hermana loba, pero recuerda, aúlla si me necesitas. 🍋🐺

La canción:

Volar en una alfombra