Dar a luz

Quiere la epidural?

Siiiiiiiiiii!!!!!!! Y aquí todas las madres militantes subirán los ojos al cielo y renegarán de este blog, posiblemente de nuestra relación amistosa y admiración (hasta ahora) como madre.

Durante mi embarazo leí mucho sobre todas las opciones para parir. De haber tenido una labor de parto y finalmente el alumbramiento en casa, no hubiera podido optar por una epidural. Y parir en casa era mi opción más anhelada pero al mismo tiempo más difícil, pues mi seguro médico, a pesar de que hubiese costado cerca de $3000 menos que en el hospital, no me daba la posibilidad de pagar por una midwife y doula (una partera, especialista en partos, o como quiera que les llamen en tu país). Un seguro médico prefiere darle casi 8000 dólares a un hospital donde el trato muy posiblemente no sea personalizado, donde estén interfiriendo con aparatos, con procedimientos innecesarios, donde te verán todos los doctores de turno más sus estudiantes y posiblemente termines en una camilla sedada (de todas formas) de la cintura para abajo, abierta como animal y trayendo a tu bebé de la forma más antinatural posible…(nada en contra de las madres que han dado a luz por cesárea, mi posición es contra la inne-cesárea, no contra ellas). Por tanto desde el principio esa ilusión de Parir en Libertad tuve que descartarla.

Pues durante mis investigaciones al respecto, ya que no podía optar por parto en agua (ni siquiera en el hospital pues no tenían tina allí) o parto en casa, de alguna forma llegué a las lecturas sobre las Ventajas y desventajas de la epidural. Por eso nunca la descarté. Sí, nuestro cuerpo sabe muy bien lo que hace, pero a veces (como cuando pasas varios días soportando dolor, o sin poder dormir, o poniéndonos bajo elevado estrés) nuestra labor mental no facilita que nuestro cuerpo se relaje. En un estado de tensión como el que yo había tenido por casi 4 días ya, mi cabeza me decía que necesitaba relajarme, pero mi cuerpo no lo conseguía.

Winston se fue a casa a recoger algunas cosas cuando me llevaron a mi habitación a esperar por la anestesista, mi mamá se quedó conmigo. Ya a estas alturas el dolor de la labor me daba igual, ya me había acostumbrado a él, había estado soportándolo lo suficiente como para saber que solo tenía que respirar un par de minutos, y otro par vendrían para reponerme. Pero mi cansancio era tal, y necesitaba tanto dormir que temblaba y sentía dolor de cabeza y en la mandíbula. La epidural comenzó a hacer efecto y pude relajarme. El doctor y yo conversamos con anterioridad pues yo no quería estar extremadamente anestesiada, solo quería retomar fuerzas. Él me dijo que la enfermera me lo explicaría más detalladamente pero en esencia, a la hora de pujar sería capaz de hacerlo. Esto era lo que me preocupaba, no quería no poder estar al menos en control de eso. La enfermera me explicó luego, que la epidural que me había sido proporcionada me daría al rededor de unas 6 horas en que sentiría las contracciones pero no extremo dolor, pero que si pasadas las 6 horas me sentía incómoda, apretando un botón podría yo misma suministrarme un poco más. Creo que también me aconsejó que no pulsara mucho el botón pues es preferible mantenernos algo sensibles para que a la hora de pujar, podamos hacerlo ya que tenemos control de esos músculos.

(Aquí mi mamá y esta hermana loba con cara de felicidad después de la epidural)

Claro, ahora ustedes leen esto así, pero tengan en cuenta que yo estaba muy cansada y con la anestesia haciendo efecto y sintiendo que podía otra vez respirar, las palabras de la enfermera sonaron algo así como wakawakawaka wakawakawaka wakawakawaka six wakwaka too much wakawakawaka muscles wawaka 😳😳😂 y pasadas 6 horas en que pude dormir como una hora o dos, en que vi a Winston regresar, conversamos, vi a mi mamá monitorear mis contracciones, y alarmarse cada vez que me intervinieron numerosos médicos y por numerosas razones (algunas que ya les contaré); cuando el dolor y la presión regresaron y hasta después de parir, yo no me di por enterada de que llevaba muchas horas ya sin anestesia. La enfermera me repitió todo ese texto otra vez en la mañana después de dar a luz y cuando me quejé de que los puntos de sutura que me estaban aplicando a causa de dos desgarramientos, me dolían y podía sentirlo todo. La doctora que estaba suturando me dijo “no es posible, tienes anestesia” y yo “si es posible, porque me duele cada vez que pincha y siento el hilo pasar” 😒🤔 ahí me preguntaron desde cuando no pulsaba el botón de la epidural…. y yo les respondí que nunca lo apreté. 🤦🏻‍♀️ Yo habiendo descansado un poco y con nuevas fuerzas, pensaba que toda esa presión y dolor eran normales, incluso con anestesia.

(Par de horas de cargar baterías)

No obstante antes de ver los ojos de mi hija por primera vez, en ese período con y sin epidural, pasó de todo. Primero, y esto tienes que saberlo: si deseas hacer un parto en el que estés todo el tiempo móvil, no te molestes en solicitar anestesia. Yo me moví para aguantar contracciones durante tres días, y una vez que me sedaron, quedé restringida a una cama. Aunque siempre sentí mis piernas y nunca sufrí mareo ni desorientación (hasta minutos antes de alumbrar), no te permiten levantarte, por si acaso. Claro que te pondrán una sonda pues no puedes ir al baño y te conectarán unos cuantos aparatos para medir contracciones, y estado del bebé, además tendrás una vena canalizada…. ya sabes, también por si acaso… 🙄.

El mismo médico que me recibió a las 7pm, a eso de las 9 decidió que era ideal para acelerar el proceso, romperme la fuente. Para eso vino también su estudiante, y ya puedes ir sumando galenos que te han visto o te verán hasta las entrañas; a pesar de que en esos papeles de los que te hablé en el post anterior Al ánimo, al ánimo dejé bien clara mi opción de “mientras menos gente mejor”, yo creo que en total en esas horas conocí al rededor de 20 médicos y/o enfermeras. Un par de horas después de romperme la fuente de pronto entraron el doctor, otro estudiante, la enfermera, me mandaron a ponerme a cuatro patas y me pusieron líquido de vuelta, pues la bebé estaba bajo estrés según sus monitores y su ritmo cardiaco estaba cayendo ya que casi no quedaba líquido amniótico en el saco, pero no obstante a haber dilatado bastante en esas horas, todavía no existía la dilatación ideal para pujar. Creo que en ese momento también le pusieron un clip en la cabeza para escuchar el latido de su corazón más eficazmente. O tal vez lo hicieron en una siguiente visita, no sé… he perdido un poco el recuerdo detallado de esas horas y su orden. Yo debí usar mi derecho a negarme a que me rompieran la bolsa de líquido amniótico, pero en ese momento no sabía que esta es una complicación común en este procedimiento , y acepté y resulta que luego además supe que muchas veces los obstetras lo hacen solo para acelerar el proceso, pero si no tenías epidural (por ejemplo) y estabas solo de labor sin intervención de otro tipo, ahí si que no te puedes mover más, vas a sentir las contracciones más fuertemente, no puedes optar por la bañera, y si en 24 horas ese bebé no está afuera, puedes ponerle el cuño que la cosa va a acabar en cesárea para eliminar riesgos de ingestión de heces fecales en el vientre, arritmias y otras complicaciones.

En fin (para que no te aburras mucho de esta historia), hubo un momento en que vi a Winston y a mi mamá dormidos, muertos de cansancio, en las sillas junto a la ventana… yo no podía dormir más. Yo quería que aquello terminara ya. Amy, la enfermera vino a despedirse de mi, pues su turno cambiaba y se iría a casa. Vi el cielo comenzar a encenderse con las luces mañaneras, el mundo despertar, era un amanecer de esos de otoño, en que no hace mucho frío, pero los colores han cambiado y cae una llovizna fina que hace que todo se sienta más real y que estamos vivos. Sentía mucho dolor y una presión cada vez mayor entre mis piernas. Nada era como yo lo imaginé. Sentía dolor a pesar de la anestesia (no olvidar que ya no tenía anestesia). Mi cuarto día de viaje para traer a mi hija, comenzaba y me sentía exhausta otra vez. Entonces llegó un momento en que ya perdí el control de algo, tal vez de todo. Comencé a hablar incoherencias, lo que mi cerebro pensaba no era lo que mi boca decía, y lo peor es que desde un lugar de mi cerebro yo sabía que lo que decía mi boca, no era lo que yo había querido decir! Era como un estado de inconsciencia consciente, como abandonar el cuerpo pero estar ahí… es difícil explicarlo, aún un año después.

(Casi 2 horas antes de parir. Mi mamá me peina mientras yo… medito?)

Isla estaba llegando, y dolía, tan fuerte que no podía quedarme quieta, ya no sabía si sentarme, si virarme de lado, no podía acostarme, (para que la gravedad ayudara 😄). Dice mi mamá que ella pensó que algo estaba mal conmigo. Que tenía los ojos como perdidos. Además estoy segura de que si ella me escuchó hablando incoherencias (ojo, no estaba gritando, ni histérica, ni diciendo malas palabras, eran solo palabras sin sentido) debe haber dicho : pa su madre! 😂. Casi una hora antes de parir recuerdo que llamé a Winston y le dije que ya no podía más, que llamara a la doctora, (Sí, ya había cambiado el turno y ahora era una doctora pelirroja y con gafas de gruesa armadura negra, que ya me había visto en una ocasión anterior cuando vine a chequearme la dilatación) quería que me abrieran, que hicieran una cesárea, lo que fuera pero yaaa!!! 😫 Es una pena que le haya dicho eso, estando tan cerca, venir a rendirme así después de casi cuatro días cuando era obvio que algo estaba por suceder. Pero Winston fue mi roca más que nunca en ese instante, y luego fue y le dijo a la doctora que yo le iba a pedir una cesárea pero que él sabía que era solo el dolor hablando, que por favor me diera una charla para animarme 😂😂😂.

La doctora vino, y hablamos mientras me chequeaba, tenía 10 cm!! Me dijo: “Ya estás casi ahí, dos horas más y ya estás pariendo” y yo pensé, dos horas más?! No puedo. Pero mientras decía esto, vi llegar a la enfermera, escuché a la pelirroja decirme que a su señal pujara mientras ellos contaban hasta 10 una pausa, otra ves pujar hasta 10, otra vez…

no fue más de media hora, yo creo que no, aunque no lo sé. Todo el tiempo anterior empezó a olvidárseme cuando la vi allí. Tan viva y tan real como esas mañanas de otoño.

……………….

Y aquí voy a dejarlo esta semana, pero no te olvides de aullar si me necesitas. 🍋🐺

La canción de hoy, de Joan Manuel Serrat

De parto

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Publicado por

leemompartio

Soy la mamá de Isla y tu hermana. Otra loba de la manada.

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